lunes, 23 de mayo de 2016

AMOR, PLAYA DE ÁKABA, NUEVO LIBRO

De nuevo, día grande. Acabo de recibir por primera vez ejemplares de AMOR, un nuevo libro de poemas. Esto, como imaginaréis, me hace muy feliz. Ha sido amablemente prologado por Noemí Trujillo, poeta, novelista, directora de la editorial Playa de Ákaba, y ese es otro motivo de satisfacción.

AMOR surgió como un ejercicio. Pasábamos unos días junto a la playa de la Barrosa (los que la conozcáis sabéis que es una de las mejores playas del mundo) y pensé que ya que tenía un Ipad en el que se podía escribir, podía ir componiendo, para pasar el rato en las horas de siesta y en las noches de estúpido insomnio, poemas sobre el tema del amor.

No había un plan muy preciso, pero los poemas comenzaron a fluir y pasados los meses eran ya una colección. Lo que empezó como un divertimento privado, derivó en algo que prometía. El Ipad se pegó un batacazo y la pantalla parece ahora un siniestro. Pero ha dado tiempo a escribir todos los poemas. Con un dedito. Letra a letra. (Sé que puede resultar decepcionante que no hayan sido escritos con una pluma de ganso a la luz de una vela, ni siquiera con una estilográfica japonesa. Por fortuna me he liberado de los fetiches de la escritura.)

Me propuse ordenarlos en tres partes. A la primera la llamé "Amor (definiciones)" y son eso, una colección de composiciones que definen distintos tipos y momentos del amor. La segunda parte se titula "Viñetas" y en ella he ensayado a hacer poesía-ficción. Es decir, escribir sobre situaciones y personajes que no existen, pero que podrían existir. Y, por último, una tercera parte donde traté de ordenar los poemas dedicados a y sobre mi mujer, Carol, que es mi compañera desde hace veintiún años. Llamé a esta tercera parte "Tributo". Este tributo no salda ni un 1% de lo que me ha dado todos estos años.

La primera y segunda partes tratan de poner distancia con relación al sentimiento amoroso, la tercera es altamente personal y autobiográfica. La línea general es clara, pero juego con otros registros, porque me apetecía dar variedad y componer un libro luminoso, alejado de la línea existencial de todo lo anteriormente escrito.

Así que gran felicidad y el deseo de que puedan en un futuro también ver la luz las colecciones de poemas que dormitan, acabadas, en el disco duro. (Siete, si no me fallan las cuentas). Ahora AMOR, solito, trémulo, sale al ancho mundo en busca de lectores.



jueves, 12 de mayo de 2016

CON CUIDADO, DE NUEVO, GIMFERRER

(Reseña de Per Riguardo, libro de poemas de Pere Gimferrer).

Hubo una época en que los poetas eran gigantes. Algunos eran capaces de tomar ciudades y protagonizar rebeliones, en sentido literal. En lo referente a la literatura representaban un trascendente hito que servía para fundar estados o apuntalar lenguas en declive.
Hubo una época en que los poetas eran héroes de la emoción, con páginas cuyo filo merecía ser teñido de oro.
Con la irrupción de la poesía beat, la literatura magnetofón, el periodismo gonzo, el más tardío realismo sucio y sus laconismos, tantos géneros para un ejercicio más o menos conseguido de arte pop, la posición del escritor, también del poeta, se vio desplazada a otro lugar, no peor, sino simplemente diferente.
La obra de Pere Gimferrer es una continua reivindicación de las glorias del pasado, en todas y cada una de sus fases, y en los, al menos, tres idiomas en que ha desarrollado hasta el día de hoy su producción poética. Ya desde Mensaje del tetrarca, aquel ejercicio de un jovencísimo erudito, que mereciera los elogios de todo un Vicente Aleixandre, la intención de la obra de Gimferrer es la de darle al género una dignidad, digamos, sinfónica, una grandeza que se había ido debilitando con la generalización mediática de unos modos basados en la pretendida espontaneidad, cuando no, autenticidad (nada menos). Un retorno a los grandes proyectos del siglo XIX.
Me refiero a la gloria de poetas que vivían en hábitats poco poblados. Aunque nos parezca mentira, la poesía siempre ha sido un reducto de minorías, las tiradas eran ridículas, casi a escala de comunicación privada. Sólo el uso político de la lírica les daba la dimensión de un arte realmente popular. Pero lectores, en propiedad, ha tenido históricamente pocos. Tal vez épocas recientes han dado lugar al insólito fenómeno de poetas leídos por alto número de lectores. Los que miran al pasado con nostalgia, proyectan sin justificación una imagen falsa, la ilusión que traman los libros de texto, las revistas y periódicos que reinciden en las grandes figuras que han pasado a la denominada historia de la literatura.
Es una sorpresa parecida a la que se experimenta al saber que Van Gogh no vendió en vida un solo cuadro. ¿Cabe pensar que por ejemplo la primera edición de La Tierra Baldía fuera cuasiartesanal y tuviera en su versión inglesa cuatrocientos cincuenta ejemplares, plegada, cosida y cortada a cizalla? ¿Puede el más influyente libro de poemas del siglo XX haber tenido una primera salida tan cauta?
Estos tiempos no son mejores ni peores en lo que se refiere a lectores, tal vez mejores. Pero Gimferrer, con su obra, con su empeño artístico, ha aspirado, no a arrastrar riadas de seguidores, sino dotar a sus composiciones de una grandeza superior. Dentro de la generación a la que por lo general se le atribuye, aquellos nueve novísimos de Castellet, es sin duda el más erudito y sin temor a equivocarse el mejor poeta. Nunca ha abandonado sus planteamientos originales, ni ha renegado de su culturalismo, salpicado, eso sí, de eventuales referencias a lo más actual, como muestra de estar bien instalado en el mundo.
Pere Gimferrer es, a mi modo de ver, una figura total, que resaltará por encima del resto, con toda justicia, cuando se vuelva la mirada hacia los escritores del momento presente. Todo ello se deriva de su aspiración de clasicismo, y su afán de audaz vanguardia, en el mismo paquete, con un exquisito lenguaje, una construcción de imágenes talladas en puro bronce, además del reflejo de una amplitud de conocimientos en lo artístico, literario e histórico realmente única. En ese aspecto, porque la suya es una obra poderosa, no exenta de magníficas sutilezas, concebida como un discurso imperial por neobarroco, y también vanguardista al modo del siglo XX, y emparentada con Whitman, Rubén Darío, Eliot, Pound, d’Annunzio, Saint-John Perse y tantos otros que proyectaron sus obras como un hecho trascendental, con, además, referencias a los clásicos de sus, por ahora, tres lenguas; por ese motivo, cabe estimar que busca encarnar la figura de poeta epocal casi en desuso, arrastrados como estamos por lo ocasional y consuetudinario, de una sobreabundancia de poesía que vive de ocurrencias.
Per riguardo resulta ser un hito más en esa aventura. En esta ocasión nos demuestra que, después de ser grande en español y catalán, puede además serlo en italiano. Un nuevo ejercicio de orfebrería, de tardomodernismo, simbolismo en cobre y oro, discurre por los doce poemas que componen este maravilloso libro. Cada cosa que hay en él resalta como el detalle de maestría de un tapicero que sólo escoge hilos de tejidos y metales nobles. Por momentos uno piensa en aquel artículo fantástico de Historia de la eternidad, el libro de Borges, dedicado a los kenningar, donde se multiplican construcciones metafóricas de gran fuerza una detrás de otra. En un sentido parecido se multiplican conexiones sorprendentes en todos y cada uno de los poemas, casi en cada verso, con un grado de autoconciencia artística altísimo. Unos pocos ejemplos de densidad gongorina.

parecchie lune, nastri della notte / múltiples lunas, lazos de la noche
questo grido girovago di tante gioventù / este grito giróvago de tantas juventudes
la luna degli alberi mozzati / la luna de los árboles talados
notte o ventaglio delle Naiadi in grembo a tante chiome /
noche o abanico de náyade en la falda de las frondas
le violette pomeridiane, viola d’amore / violetas de la tarde, la viola de amor
i cespugli del ciello avvelenato / la maleza del cielo envenenado
il mare fosco in fiammeggiar jaspé / el fosco mar en flamear jaspé

Todas estas construcciones menudean para dar musculatura, magia y misterio a la exploración sensorial y evocadora de sucesivas escenas que configuran una suerte de cuadros en una exposición, al modo de la plástica, arte al que se ha manifestado tan afecto Pere Gimferrer.
Se diseminan referencias a la cultura clásica, como en el poema titulado “Il Combattimento di Tancredo e Clorinda”, en directa referencia a la obra de Claudio Monteverdi –el inventor del género operístico-, obra a su vez basada en los versos de Torcuato Tasso, La Jerusalén Libertada, que narra sucesos de las Cruzadas. Este motivo, los avatares de Tancredo y Clorinda, y su amor frustrado, es enclave de muchas obras, no sólo en lo musical, sino también en lo pictórico. De hecho, el poema que aquí nos brinda Gimferrer guarda un cierto regusto a la obra de Tasso, aunque más bien para  realizar un mero lienzo en referencia a ese motivo, al modo de los pintores, que eligen un tema clásico para mostrar su arte.
De la misma forma se hace referencia al poeta Corazzini, muerto prematuramente, en “Carte Incrociate”, en otro delicado ejercicio, o a la Venus Anadiómena, Galatea y el cíclope, el contemporáneo Strindberg, Alberti, incluso señalando algo de la actualidad, la autopista que va de desde Génova a Ventimiglia, con el evocador nombre de “Autostrada dei Fiori”.
Ejercicios de erudición y sensible funambulismo lírico, llenos de cámaras y antecámaras, en un paseo palaciego en el que ejercitar nuestro deleite, que Gimferrer escoge del legado tan fértil de nuestra Europa.
Este librito, esta breve colección, pesa toneladas de talento y llega en el mismo año en compañía de otra obra maestra, esta vez en lengua catalana: El Castillo de la Pureza. A su vez son ambos posteriores a una sucesión de libros magníficos en lengua española. Cuando algunos dábamos por un poco titubeante la carrera como poeta de Gimferrer, nos ha sorprendido, nos ha premiado, con un sprint de obras sensacionales (señalaba no hace mucho en una entrevista que ya casi sólo escribe poesía, y se definía a sí mismo como poeta), obras que confirman lo que de todos modos sabíamos: que es un poeta superdotado. Y que lo es en el modo antiguo, encarnando esa materialización de lo que de maravilloso tiene el género poético, épico, lírico, dando motivos para soñar con que vivamos un momento literario único.

Más allá de los pesimismos, del coro de plañideras que suele ser la industria cultural española, hay que valorar que se produzcan con cierta frecuencia obras estupendas y algunas sobresalientes, como lo es Per riguardo y eso debe hacer que nos sintamos satisfechos. No creo que sea común tener la oportunidad de estar presente en la aparición de una obra maestra. Asomarse a Gimferrer equivale a subir hasta Villa Borghese: cada escultura de Bernini se recibe con una exclamación mal contenida. Acudan a las librerías. Compren este libro: comprenderán.



RESEÑA DE PER RIGUARDO, PERE GIMFERRER (Aparecida en 2014 en la desaparecida magazine, Noches áticas).
Versión española de Justo Navarro, Prólogo de Jacobo Cortines
Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2014, 56 pgs.




miércoles, 11 de mayo de 2016

Charles Bukowski

El bueno de Chinaski dándonos una lección de verdad, en un poema que golpea como un martillo pilón no en la conciencia, sino en un lugar más profundo que la moral (esa gelatina mentirosa con la que nos recubrimos), donde residen el temor y tal vez el amor.

FONDUCHA

no habrás vivido
hasta que no hayas estado en una
fonducha
con una sola
bombilla
y 56 hombres
apretujados
en catres
todos roncando
al unísono,
con unos
ronquidos
potentes
y profundos,
increíbles:
oscuros
carraspeantes
asquerosos
infrahumanos
resuellos
del mismísimo
infierno.

son
sonidos
de muerte
que casi te revientan
el cerebro

y los
olores
entremezclados:
calcetines
acartonados y sucios
calzoncillos
meados y
cagados

y por encima de todo
un aire que apenas
circula
parecido al que
emana de un
cubo
de basura
destapado.

y los cuerpos
en la
oscuridad

gordos y
delgados
y
encorvados

algunos
sin piernas
sin brazos

algunos
sin cerebro

y lo peor de
todo:
la total
ausencia de
esperanza
los
amortaja
los cubre
por completo.

es
insoportable.

te
levantas

sales

andas por las
calles

arriba y
abajo por las
aceras

pasas por delante de edificios

das la vuelta a la
esquina

y vuelves
por
la misma
calle

pensando

esos hombres
han sido
niños
alguna vez

¿qué les
ha
pasado?

¿y qué me
ha pasado
a
mí?

está oscuro
y hace frío
aquí
afuera.

La traducción es de Eduardo Moga y fue publicada por Sergio Gaspar en DVD EDICIONES EN 2004. Estaba dentro de la colección de poemas titulada "The Last Night of the Earth Poems".

sábado, 7 de mayo de 2016

Vicente Aleixandre

Para que el siglo de plata de la literatura española fuera posible tuvo que suceder un milagro. Ese milagro tiene un nombre: Vicente Aleixandre. Frente al diablo tiránico que se encarna en Juan Ramón, acude como némesis amistosa el ángel bueno: Vicente Aleixandre. Ese chorro de generosidad y amabilidad hizo posible mucho en la parte sustancial de la poesía del siglo XX. Su casa, sus cartas y su obra mayúscula retratan a la perfección al gran personaje.
En lo personal, debo decir que había en mi casa unos libros de piel blanca, y letras doradas, de la editorial Aguilar que eran los siguientes: una obra completa de García Lorca, una poesía completa de Alberti en dos tomos (su poesía menos política y Poeta en la calle), una poesía completa de Emilio Prados, una antología de Francisco Ayala y finalmente una Poesía Completa de Vicente Aleixandre. De ahí surge todo.
Previamente, cuando estudiaba 2ª de BUP tuve un profesor ingenuamente vehemente, enamorado de la poesía, que me puso a la generación del 27 delante y cambió mi vida. Y este poema, que leí por primera vez en un libro de la editorial Anaya y que siempre tengo presente. Es algo más que perfecto. Es arrollador. El puñetazo en la mesa absoluto de un clásico.

SE QUERÍAN

Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde? 
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.


Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.




¿Dónde estará el actual Vicente Aleixandre? Puede que ese puesto esté de forma indefinida vacante.