martes, 14 de junio de 2016

EL AUTOR POÉTICO COMO VACA



EL AUTOR POÉTICO COMO VACA

El ganado ovino, las vacas especialmente, son fáciles de
manejar en grupo.
Si salvamos
su olor hediondo,
son fuente de numerosos productos alimenticios.
Basta con ir guiándolas,
a punta de vara,
para que ellas solitas se dirijan al lugar en que les damos
lo preciso para el engorde y el final sacrificio.
A veces
hay una vaca renuente,
un estúpido animal,
que se resiste a ser guiado
y que provoca que las demás recelen.
Con esa hay que emplearse a fondo,
hacer un uso más constante de la vara.
Finalmente avanzará,
con los ojos desorbitados
hacia el lugar que se había previsto.
¿Qué pensará la vaca,
qué habrá en su cabeza cuando recibe el castigo?
Ni idea,
es una vaca,
¿a quién coño le importa?
Como cadáver, la vaca alcanza su estado ideal:
ahí es cuando se le saca provecho
y los gastos de su manutención son finalmente cero.
Es el momento de recoger beneficios:
se despieza, despelleja,
se saca provecho de cada una de sus partes
y eso da de comer a gran número de profesionales
dedicados a ello.





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