jueves, 24 de abril de 2014

Elena Medel

He tardado un poco, pero voy a escribir un rato sobre Chatterton, el libro por el que ganó el galardón de Creación Joven de Loewe, Elena Medel.
Primero, que esta etiquetilla de joven, juvenil, o lo que sea, no debería aplicársele a Elena Medel, que aunque es evidentemente joven, es una veterana con todas las letras. Ya son muchos libros (la mayor parte inencontrables por la desgraciada desaparición de DVD).
Chatterton tiene muchas cosas buenas. Se ve que es un libro muy meditado, como corresponde a Elena Medel, cuya escritura parece lenta. Eso, en mi modesta opinión (modestísima), no es bueno ni malo. A veces la poesía es una visión de un relámpago y a veces se escribe lentamente a la luz de un quinqué.
La evocación del poeta y genial impostor, Chatterton, dota al poemario de enorme fuerza ya sin siquiera abrirlo, aunque luego dentro haya poco del mismo. Me parece muy atinado el nombre de uno de los bloques "Cuando me preguntan si escribo, respondo que ya no" y muy ajustado a la decepción en la que viven los escritores, especialmente de poesía. Recuerdo una tarde con Gustavo Bueno en la que le preguntamos por la repercusión de su importante obra y nos decía que poca, decepcionado, y que al menos sí había superado el arco de los dientes.
Esta es la experiencia de los autores de poesía y este es uno de los temas de Chatterton.
Chatterton habla del fracaso. Fracaso en los proyectos vitales, fracaso en las relaciones amorosas. Propuesta que cuadra a la perfección con el ambiente reinante en nuestra sociedad, la española. Estos casi cuarenta años de democracia han dado como balance una sociedad que se ha hecho moderna y abierta, pero ha fracasado en crear una sociedad más culta y juiciosa. Ante este panorama, la poesía, como una de las bellas artes, ha tropezado con la falta de audiencia. Somos pocos, casi como en cualquier otra época, los que seguimos la actualidad poética con interés. Hay pocos lectores y eso cortocircuita el hecho literario.
Brevemente indicado, como corresponde a la poesía, está en Chatterton el hecho de que los ímprobos esfuerzos de pequeños editores y escritores fracasa de continuo.
También en Chatterton está el tema de la mujer, como no podía ser de otra forma, y del lugar que le reserva la sociedad y, en el caso de las heterosexuales, el modelo de hombre imperante. Elena Medel nos cuenta sus heridas. La profesional, la emocional, la social. Con esas heridas toma el libro un combustible ígneo que luce sobre todo en el comienzo y el final de los poemas. los dos o tres primeros versos y los dos o tres últimos, donde está la potencia pasional de las composiciones.
Me alegro de tener aquí a mi lado, en la mesa, el libro y me alegro de que Elena Medel haya ganado este premio, por lo económico, y por la difusión tan buena que tiene a través de Visor.

Sólo tres versos:

"Pensé en mi edad y pensé en vosotros y pensé
que nadie me avisó de madurar así, junto a la vida y el frío en el cajón
de la fruta que se pudre".

Elena Medel, Chatterton, Visor Libros, Madrid, 2014, pg. 14.

Antonio Gamoneda

Añadir algo a la grandeza indiscutible de Gamoneda es un ejercicio estéril. Quiero recordar este poema de "Libro del frío"", Siruela, 2009 (esta es la edición aumentada, frente a las anteriores de 1992 y 2003).

"Yeguas fecundas en la fosforescencia. Recuerdo el miedo y la felicidad en mis cabellos hendidos por el relámpago; después, el agua y el olvido.

A veces veo el resplandor del monte sobre las grandes máquinas de la tristeza."

Sinceramente, ¿puede superarse esa última línea? Todo el poema es un ejercicio de exactitud y contención, que explota en una imagen muy poderosa. "Las grandes máquinas de la tristeza". Vendería mi alma por una imagen así.

Por cierto, ayer fue el día del libro y tal. De nuevo lo mismo: no importan cuántos libros, sino qué libro.